BOLAÑOS DE CALATRAVA: SEGUIMOS AHÍ.

     20/3/2019 - Segunda carrera de mi temporada de competiciones y nuevo tercer puesto conseguido, esta vez de una manera algo diferente al de la semana anterior.

     A las 10 h de la mañana comenzaba la salida neutralizada de esta segunda edición del Giro de Calatrava, en la localidad ciudadrealeña de Bolaños de Calatrava. Aprovecho para coger buenas posiciones en el pelotón puesto que, durante el calentamiento, aprecié que el aire se estaba levantando y podría influir y ser determinante en el desarrollo de la prueba. Dicen que lo que bien empieza, bien acaba. Así que me sitúo en las primeras posiciones por lo que pueda pasar en este inicio de carrera.

     El recorrido está formado por 118 km en forma de bucles en los que se ascendían 4 altos puntuables que acumulaban 766 m de desnivel positivo. Buenas y anchas carreteras y un paisaje despejado que permite que el viento sople con todas sus ganas, casi sin ningún impedimento. Y esto en carrera se nota. Y mucho!

     En un desarrollo muy similar a la anterior carrera en Pepino (leer crónica de la carrera), el control entre los equipos más potentes y numerosos del pelotón cobra un protagonismo muy significativo y hace que sea realmente complicado que los intentos de fuga alcancen diferencias que les puedan llevar a ilusionarse con llegar a disputar la victoria. Es el gran grupo el que instaura su poder.

     Conscientes de las condiciones atmosféricas de mucho viento y de su potencial como equipo, el GD Orquin situó a sus corredores en cabeza del pelotón. A un ritmo mantenido pero esperando el momento idóneo para acelerar considerablemente y provocar los inevitables cortes que con viento lateral y con un equipo bien organizado se suelen dar.

     Esto tuvo lugar en la bajada del primer puerto. La subida fue fácil. Ellos tirando de manera controlada y el resto a rueda. Pero en la bajada, con la evidente ganancia de velocidad, metieron varios puntos de intensidad e hicieron que el gran grupo estallara en varios mucho más pequeños. Yo salvé la situación rodando siempre en cabeza. Era evidente que lo iban a intentar y no quería que me sorprendieran.

     Al finalizar la bajada, giro a izquierda de 90 grados donde el aire sopla de manera más favorable, aunque siempre un poco de costado. Aquí el grupo de cabeza ya está conformado pero no es fácil rodar en él. El Orquin sigue "encunetando". Por tanto, y para evitar problemas a costa de gastar energías, decido entrar a relevos con ellos. Si no es así, debes ir pegado a la cuneta, con todos los peligros que esto conlleva. Si entras en la ruleta de relevos, minimizas los riesgos de sufrir percances, cortes, frenazos... Esta situación se mantiene durante varios kilómetros, pero es muy pronto en el total de la carrera y al final el equipo que ha llevado la iniciativa levanta un poco el pie, permitiendo que muchos corredores que se habían cortado vuelvan a reintegrarse al grupo cabecero.

     Así llegamos al inicio del segundo puerto puntuable, el Chozo, el cual se sube a buen ritmo, con algunos ataques sin éxito. Bajada y llegada a una carretera donde el aire en contra es importante.

     No sé cómo ni cuando, pero cuando alzo la vista al fondo en una de las largas rectas, veo que hay un corredor en solitario escapado que nos saca una distancia cercana al minuto. Ante esto, el resto de equipos dejan que vaya desgastando sus fuerzas ya que se trata de un corredor con mucho potencial y, estando en solitario, sus opciones de llegar a buen puerto con estas condiciones de aire son mucho menores. Le dejan que se vaya "tostando" poco a poco mientras por detrás rodamos relativamente cómodos.

     En el gráfico podemos observar cómo en este tramo que comento, la velocidad se mantiene en unos 33 km/h que, con el aire de cara, a los que vamos a rueda nos permite recuperar fuerzas. Son unos 10 km en los que, en mi caso, promedio 152 w y 125 pulsaciones/minuto. Coger aire, comer, beber y visualizar el momento de carrera y lo que queda por venir es lo que aprovecho a hacer.

     Paso por la población de salida e inicio de una segunda vuelta más corta en la que ascendemos un nuevo puerto, la Garganta y posteriormente repetiremos el Chozo.

     En la Garganta el ritmo en el grupo se acelera y se recorta mucho la distancia que perdíamos con el fugado. En la bajada del mismo, en el paso por Moral de Calatrava, se da fin a la fuga de este corredor y se inician nuevos ataques.

     Inmediatamente se comienza a subir el último puerto de la jornada, segunda vez que pasamos por el Chozo. Se producen constantes ataques y nunca se sabe cuál puede ser el bueno que consiga llegar a meta. Algunos de ellos son numerosos y pueden ser peligrosos.

     En esta ascensión el grupo delantero en el que ruedo se va a cortar en dos grandes grupos. Yo estoy en el de detrás y, al sentirme con fuerzas y no querer que se me vaya la opción de disputar, decido arrancar e intentar enlazar con los que van por delante. Luego los dos grupos se unirían.

     Pasados los puertos y ya en la misma carretera en la que pega el aire de cara, me toca hacer exactamente el mismo esfuerzo. Son situaciones de carrera en la que van saltando poco a poco corredores que se van uniendo en cabeza y el grupo va creciendo. Si existe acuerdo, pueden poner tierra de por medio y llegar a meta a jugarse la victoria. Yo quiero estar dentro de ellos y por eso tomo la iniciativa de arrancar para entrar.

     Lo comentado lo observamos en esta gráfica. En el km 86 y en el km 102 realizo estos dos esfuerzos. El primero subiendo durante 55 segundos en los que cubro 500 m a 190 pulsaciones y 515 w y el segundo en el llano durante 49 segundos en los que cubro 600 m a 180 pulsaciones y 601 w. Son esfuerzos que en ese momento se demostraron que no sirvieron para nada porque luego los grupos se unieron, pero en carrera se toman ciertas decisiones sin saber qué va a pasar después.

     Estamos en los kilómetros finales y los corredores de diferentes equipos ponen a prueba sus opciones de victoria. En una de ellas se fugan 3 o 4 corredores que hacen camino porque los equipos fuertes han metido representación. Por detrás, y según van cubriéndose kilómetros con estos corredores por delante, empiezo a pensar que las opciones de victoria se me están yendo.

     Pero hasta el final todo puede pasar y las circunstancias de carrera pueden variar. Este grupo de fugados se disgrega al producirse ataques entre ellos, quedándose sólo dos corredores en cabeza y el grupo en el que yo voy cada vez más cerca de ellos.

     Entramos en los 2 últimos kilómetros de carrera. Dos corredores por delante con una ventaja muy pequeña que no termina de desaparecer y el grupo por detrás donde no hay una clara convicción de caza. 1 km a meta, seguimos luchando por la posición para el sprint pero los dos corredores siguen por delante.

     Me encuentro bien y quiero disputar el sprint para ganar la carrera, no para el tercer puesto. Pero la situación es que con esos dos corredores delante, o lanzas un sprint muy largo en el que puedas darles alcance y sorprenderles para sacar unos metros que te lleven a cruzar primero la línea de meta, o esperas a la distancia ideal de sprint y, si no los coges porque ellos lanzarán también el suyo, optas a la tercera posición.

     Lanzo el sprint a unos 400 m de meta (difícil de determinar con exactitud), antes de curva a izquierda. Llego rápidamente a los dos fugados que circulan por la izquierda de la calzada midiendo sus fuerzas. Yo me voy al lado contrario para intentar sorprenderles y, si dudan en quién sale a por mí, quizás pueda rematar la faena. Pero no. El corredor que va en primera posición se gira justo cuando voy a sobrepasarles, me ve y se pone muy rápidamente a mi rueda para que le acerque a meta e iniciar su sprint. Yo ya llevo muchos metros intentando producir la máxima potencia posible (707 w en los últimos 500 m con un pico de 1328 w), pero la musculatura empieza a fallar y no puedo continuar de pie sobre la bici. Me tengo que sentar a unos 100 m de la meta, momento en el que los dos corredores a mi rueda me sobrepasan para jugarse la victoria. Tercero.

     Creo que tomé la decisión acertada. Retrasar la arrancada no me hubiese permitido coger a los fugados. Adelantarla me llevó a quedarme sin fuerzas antes de tiempo.

     Todos los datos que ha recogido mi Garmin:

     Este fin de semana volvemos a la carga en Bargas. Corremos en casa!

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Mario

Un apasionado del deporte que ha dedicado toda su vida al ciclismo. Ahora quiero compartir mi experiencia y mis conocimientos para ayudarte a mejorar tu calidad de vida y conseguir los objetivos deportivos que te propongas.

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